Invierno demográfico: ¿por qué la fertilidad importa más que nunca?

Invierno demográfico y fertilidad

El término invierno demográfico hace referencia al descenso progresivo de la natalidad y al envejecimiento de la población. Como consecuencia, cada vez nacen menos niños mientras aumenta el número de personas mayores, lo que supone un importante reto social, económico y sanitario.

España es uno de los países europeos con menor tasa de natalidad. Aunque este fenómeno responde a múltiples factores, el retraso en la edad de la maternidad y las dificultades para conseguir un embarazo también desempeñan un papel relevante.

La maternidad tardía y su impacto en la fertilidad

En las últimas décadas, la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo ha aumentado de forma progresiva. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 la edad media para tener el primer hijo se situó en 32,6 años, una cifra que se mantiene estable desde 2021.

Sin embargo, la fertilidad femenina disminuye de forma natural con la edad, especialmente a partir de los 35 años, debido a la reducción tanto de la cantidad como de la calidad de los óvulos. Como consecuencia, las probabilidades de conseguir un embarazo disminuyen y, en algunos casos, puede ser necesario recurrir a tratamientos de reproducción asistida.

¿Cómo puede ayudar la reproducción asistida?

La reproducción asistida ofrece diferentes alternativas para acompañar a las personas que desean tener hijos cuando existen dificultades para lograr un embarazo o cuando deciden retrasar su proyecto reproductivo.

Preservación de la fertilidad

La vitrificación de óvulos permite conservar los óvulos en el momento de mayor potencial reproductivo. De esta forma, las mujeres que deciden posponer la maternidad por motivos personales, profesionales o médicos pueden preservar su fertilidad para el futuro.

Aunque cada caso debe valorarse de forma individual, la preservación de la fertilidad suele ofrecer mejores resultados cuando se realiza antes de los 35 años.

Ovodonación

Cuando la calidad o la reserva ovárica no permiten lograr un embarazo con óvulos propios, la ovodonación constituye una de las alternativas con mejores tasas de éxito.

Gracias a este tratamiento, muchas mujeres pueden lograr un embarazo cuando otras opciones ya no son viables.

Fecundación in vitro

La fecundación in vitro (FIV), junto con técnicas como la ICSI o la IMSI cuando están indicadas, permite tratar diferentes causas de infertilidad, tanto femeninas como masculinas.

En los casos de factor masculino, estas técnicas facilitan la selección de los espermatozoides con mejores características para favorecer la fecundación y aumentar las probabilidades de obtener embriones con un buen potencial de desarrollo.

Nuevos modelos de familia

La reproducción asistida también ha ampliado las posibilidades de acceso a la maternidad. Actualmente, estos tratamientos permiten acompañar a mujeres sin pareja, parejas de mujeres y personas trans que desean formar una familia, adaptándose a una realidad social cada vez más diversa.

Un apoyo para responder a una realidad social

El invierno demográfico es un fenómeno complejo que no puede explicarse por una única causa ni resolverse únicamente mediante la medicina reproductiva. Sin embargo, los avances en reproducción asistida permiten que más personas puedan llevar a cabo su proyecto reproductivo cuando existen dificultades para conseguir un embarazo o cuando las circunstancias personales hacen necesario retrasar la maternidad.

Preguntas frecuentes

¿La reproducción asistida puede solucionar el problema del invierno demográfico?

No. El invierno demográfico es un fenómeno complejo en el que influyen factores económicos, sociales, laborales y culturales, además del retraso en la maternidad. La reproducción asistida no resuelve por sí sola este desafío, pero sí permite que muchas personas puedan cumplir su deseo de tener hijos cuando existen dificultades para conseguir un embarazo.

¿La preservación de la fertilidad garantiza un embarazo en el futuro?

No. La vitrificación de óvulos aumenta las posibilidades de conseguir un embarazo en el futuro utilizando óvulos obtenidos a una edad más joven, pero no constituye una garantía de éxito. Las probabilidades dependerán, entre otros factores, de la edad en la que se realizó la preservación, del número de óvulos vitrificados y de las características de cada mujer.

¿A qué edad es recomendable consultar con un especialista en fertilidad?

Se recomienda consultar con un especialista cuando no se consigue un embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin anticoncepción si la mujer es menor de 35 años, o tras 6 meses si tiene 35 años o más. Además, en mujeres que prevén retrasar la maternidad o presentan factores que pueden afectar a su fertilidad, una valoración precoz puede ayudar a planificar las opciones reproductivas con mayor información.

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