Iniciar un proceso de reproducción asistida suele generar dudas e incertidumbre en la pareja. Durante mucho tiempo, el foco de estudio se centró casi exclusivamente en la mujer. Sin embargo, hoy sabemos que la evaluación masculina es una parte fundamental para identificar la causa de la infertilidad y decidir el tratamiento más adecuado para lograr el embarazo.
Exploración física: el primer paso diagnóstico
Antes de realizar cualquier análisis de laboratorio, es esencial una valoración clínica global. El objetivo es descartar posibles alteraciones anatómicas o funcionales en el aparato reproductor.
En esta primera visita, el especialista realiza una evaluación general del aparato reproductor masculino y de las características testiculares, apoyándose en algunos casos en una ecografía. Esta exploración inicial permite orientar de forma adecuada el resto del estudio de fertilidad.
Seminograma
El seminograma es la prueba fundamental para evaluar la fertilidad masculina. Para su realización, se recomienda un periodo de abstinencia sexual de entre 3 y 5 días.
El laboratorio analiza la muestra desde dos perspectivas:
- Estudio macroscópico: se evalúa el volumen, el color, el pH y el tiempo que tarda el semen en volverse líquido.
- Estudio microscópico: se analiza la concentración de espermatozoides y su movilidad, morfología y la vitalidad (si están vivos, aunque no se muevan).
Es importante tener en cuenta que un resultado alterado en el seminograma no constituye un diagnóstico definitivo. La producción espermática es un proceso dinámico, por lo que suele recomendarse repetir la prueba para confirmar si la alteración es puntual o persistente.
Análisis hormonal y cariotipo
Cuando el seminograma muestra alteraciones, el estudio se completa con un análisis de sangre para profundizar en su posible origen:
- Estudio hormonal: se analizan hormonas que regulan la producción de espermatozoides como la FSH, la LH, , la testosterona y Inhibina B.
- Cariotipo: permite estudiar los cromosomas y descartar alteraciones numéricas o estructurales que puedan estar relacionadas con la infertilidad o con posibles fallos en el desarrollo embrionario.
Pruebas complementarias
En función de los antecedentes personales, los síntomas o los resultados previos, el andrólogo puede ampliar el estudio con pruebas adicionales, como el análisis de la fragmentación del ADN espermático, estudios cromosómicos más específicos o pruebas para detectar posibles infecciones.
Valorar la fertilidad masculina de forma adecuada permite comprender mejor cada situación y tomar decisiones basadas en información médica rigurosa. Un estudio bien orientado ayuda a identificar posibles causas y a definir el camino más adecuado para cada pareja.
En Barcelona IVF, abordamos el estudio de la fertilidad masculina de forma personalizada, integrándolo dentro de una visión global del proceso reproductivo y acompañando a cada pareja en cada paso del camino.