Las adherencias uterinas, también conocidas como sinequias uterinas, son bandas de tejido cicatricial que se forman en el interior del útero. En muchos casos no producen síntomas y pueden pasar desapercibidas durante años. Sin embargo, cuando alteran la anatomía de la cavidad uterina pueden dificultar la implantación del embrión o aumentar el riesgo de determinadas complicaciones durante el embarazo.
Por este motivo, cuando existen problemas de fertilidad o antecedentes que hacen sospechar su presencia, es importante realizar un estudio que permita confirmar el diagnóstico y valorar si es necesario tratarlas antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
¿Qué son las adherencias uterinas?
Las adherencias uterinas aparecen cuando se forma tejido cicatricial en el interior de la cavidad uterina, provocando que dos zonas del endometrio puedan quedar unidas entre sí.
Su origen suele estar relacionado con lesiones del endometrio tras procedimientos como un legrado uterino, determinadas cirugías ginecológicas o algunas infecciones.
Su extensión también puede ser muy variable. Mientras que algunas afectan únicamente a una pequeña zona, otras pueden modificar de forma importante la cavidad uterina.
¿Qué síntomas pueden producir?
Las adherencias uterinas pueden provocar una disminución del sangrado menstrual o incluso la ausencia de menstruación. También pueden causar dolor durante la menstruación o dificultar el embarazo.
Sin embargo, en muchos casos no producen ningún síntoma visible y se diagnostican durante un estudio de fertilidad o tras varios fallos de implantación.
¿Cómo se tratan las adherencias uterinas?
El tratamiento dependerá del número, la localización y la extensión de las adherencias, así como de los síntomas y del deseo reproductivo de cada paciente.
Cuando las sinequias alteran la cavidad uterina o pueden comprometer la fertilidad, el tratamiento de elección suele ser la histeroscopia quirúrgica. Esta técnica permite acceder al interior del útero sin necesidad de realizar incisiones para eliminar el tejido cicatricial e intentar restaurar la anatomía normal de la cavidad uterina.
Después de la intervención, el especialista puede recomendar distintas medidas para favorecer una correcta cicatrización y reducir el riesgo de que las adherencias reaparezcan. Además, el seguimiento posterior permite comprobar que el útero ha recuperado las condiciones adecuadas antes de buscar un embarazo o iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
¿Cuándo se recomienda tratarlas antes de un tratamiento de fertilidad?
Cuando las adherencias pueden interferir en la implantación embrionaria o comprometer la evolución del embarazo, generalmente se recomienda tratarlas antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
No obstante, la indicación siempre debe individualizarse en cada caso. El especialista valorará las características de las adherencias, los antecedentes de la paciente y el tratamiento reproductivo previsto antes de establecer la estrategia más adecuada.
En Barcelona IVF, cada caso se estudia de forma individualizada para identificar los factores que pueden estar dificultando el embarazo y establecer la estrategia más adecuada antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida.