Hidratación durante el embarazo y la lactancia.

El propósito de este artículo es informar sobre la hidratación durante el embarazo y la lactancia. Para ello le presentamos el Documento de Consenso de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia).

 Pautas de hidratación con bebidas con sales minerales para mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

Consideraciones generales

  1. Durante el embarazo se produce un aumento del volumen de sangre del 45% (+- 1800 ml) . Ese incremento del volumen es muy importante y necesario para mantener un flujo útero-placentario adecuado, imprescindible para el desarrollo y crecimiento fetal.
  2. La retención de agua representa una alteración fisiológica del embarazo. Estos cambios están mediados por el descenso de la osmolaridad plasmática y la secreción de hormona antidiurética
  3. La mujer embarazada debería aumentar la ingesta diaria de líquidos a fin de compensar el aumento de los requerimientos propios de su estado. Se recomienda consumirá aproximadamente 2,7 litros diarios de líquido, transformando la regla de los 8 vasos de agua por día en 10 vasos de agua diarios.
  4. Durante el embarazo, debido a las modificaciones hormonales, aumenta el umbral de sed, es decir, el organismo tarda más tiempo en “informar” que necesita agua, por lo que se debe aconsejar beber de manera periódica, incluso antes de tener sed.
  5. La leche materna contiene hasta un 90% de agua, por lo que una madre en periodo de lactancia debe ingerir una cantidad suficiente de líquido para asegurar la producción de le che diaria y mantener un buen estado de hidratación.
  6. El agua y otras bebidas son clave para asegurar una buena hidratación. Las bebidas con sales minerales, en concreto sodio, y con azúcares de absorción rápida pueden facilitar una mejor rehidratación.
  7. Beber durante el embarazo agua de alto contenido en minerales y bicarbonato sódico no altera el equilibrio mineral de la gestante, a excepción de un incremento en la ingesta, absorción y retención de sodio.
  8. Además de los líquido, ciertos alimentos con un alto porcentaje de agua nos pueden ayudar a mantener un buen nivel de hidratación, y contribuirán a facilitar el tránsito intestinal ye vitar el estreñimiento: frutas y verduras, como melón, sandía, fresas, pomelo, uva, naranja, tomate, zanahoria, calabaza, etc.
  9. El agua no tiene calorías, por lo tanto no influye en la ganancia de masa grasa, aunque sí repercute en el peso. Dos terceras partes del aumento de peso total durante el embarazo son debidas al agua, tanto la retenida a nivel de líquidos y órganos como la debida al aumento del volumen sanguíneo. Es un incremento de peso transitorio que desaparecerá tras el parto y puerperio.
  10. Para mantener una correcta hidratación y evitar procesos de deshidratación leve, la diversidad de sabores puede ayudar a una ingesta adecuada de líquidos.
  11. Las mujeres embarazadas pueden realizar un suave ejercicio aeróbico (caminar, nadar) sin exponerse directamente al sol, evitando las horas de calor y sin realizar esfuerzos excesivos ni ejercicios que puedan desencadenar contracciones. Es muy importante la reposición posterior tanto de líquidos como de sales minerales perdidas por el sudor.
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Consideraciones específicas

  1. El agua facilita el flujo de nutrientes hacia el torrente sanguíneo del feto y su distribución por todo el organismo
  2. El estreñimiento es un problema habitual durante la gestación, pero la situación puede empeorar si la mujer no toma la suficiente cantidad de líquidos que ayudan a prevenirlo.
  3. Beber líquidos a pequeños intervalos ayudará aprevenir la acidez creada por los jugos gástricos y las náuseas.
  4. El aumento de la ingesta líquida contribuye a aumentar la cantidad de orina, lo que ayuda a depurar el cuerpo de toxinas, y reduce la incidencia de cálculos renales e infecciones de las vías urinarias, que son más frecuentes en las embarazadas. Además, es importante que la embarazadas orine con frecuencia para evitar dichas infecciones.
  5. El agua y otras bebidas ayudan a evitar la deshidratación, que si se produjera durante el embarazo puede ser peligrosa, causando dolores de cabeza, náuseas e incluso contracciones en el tercer trimestre.
  6. La madre en fase de lactancia debe incrementar su aporte de líquidos y necesita cubrir los requerimientos de líquidos sin restricciones. En esta situación, la sensación de sed aumenta.
  7. En la hiperemesis (vómitos recurrentes del embarazo) o la gastroenteritis aguda se produce una gran pérdida de sales minerales por los vómitos o las heces diarreicas respectivamente. Las bebidas con sales minerales ayudan a asegurar un nivel óptimo de hidratación y tienen un efecto beneficioso en estas patologías del embarazo. Además por su agradable sabor suelen ser bien toleradas y apetecibles.

Conclusiones

  • Durante el embarazo y la lactancia es recomendable beber entre 2,5 y 3 litros de líquidos en pequeñas ingestas, repartidas a lo largo del día
  • La correcta hidratación durante el embarazo resulta beneficiosa tanto para la mujer como para el feto
  • En situaciones de mayores pérdidas, como el ejercicio físico, periodo estival, fiebre, vómitos, diarrea, etc., se debe prestar especial atención a una correcta hidratación.
  • Las bebidas con sales minerales proporcionan un beneficio añadido, especialmente cuando es necesario compensar la pérdida hídrica y de electrolitos. 

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