Segundo hijo: ¿cómo afrontar los celos?

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Si estás pensando en tener un segundo bebé o ya estás embarazada, seguro que te preguntas cómo reaccionará tu hijo ante la llegada de su nuevo hermano. Los celos infantiles son un sentimiento normal, especialmente entre hermanos. Y es lógico que el hijo mayor, que fue hijo único y tuvo a sus padres en exclusividad recibiendo todas las atenciones, se sienta desplazado. La razón es bien sencilla: el niño, al ver a sus padres tan atentos con el nuevo bebé, siente envidia y frustración, y percibe al recién llegado como un intruso. Pero ¿cómo manejar la situación?

Los celos infantiles pueden manifestarse a través de diversas formas:

  • Llamando la atención de los padres: hablando a gritos, dando golpes para hacerse notar…
  • Con síntomas de regresión: es decir, volviendo a hacer cosas que ya no hacían como querer llevar chupete, ponerse el pañal, querer ir todo el rato en brazos o hacer pis en cama. Las regresiones a etapas anteriores son la forma que tiene el niño de decir que desea ser como el bebé.
  • A través de alteraciones en los patrones de comida: rechazando platos o siendo más selectivos a la hora de comer…
  • Aparición de nuevas conductas agresivas.

La edad de nuestro hijo mayor también influye a la hora de adaptarse al cambio que produce un nuevo hermano pequeño en el hogar. Así, se pueden distinguir varias etapas:

  • Antes de los 2 años: en esta etapa el niño normalmente juega solo y muestra poco interés hacia los demás niños. Por lo que también lo hará hacia su nuevo hermano actuando con indiferencia ante su llegada, excepto cuando le robe la atención de sus padres o haga algo que le moleste.
  • Entre los 2 y los 4 años: con la adquisición del lenguaje, el niño va adquiriendo conciencia de sí mismo y se considera el centro de su pequeño universo. Con la llegada de un bebé a casa puede sentirse relegado y celoso de las atenciones que recibe de todo el mundo.
  • Entre los 4-5 años: comienza a preocuparse realmente por los demás niños y le gusta compartir juegos por lo que la integración del recién nacido no suele presentar grandes problemas. Muchos hermanos mayores se muestran muy colaboradores y cariñosos con los hermanos pequeños, por el sentido de la imitación.

¿Qué hacer para afrontar los celos infantiles?

Hay que tratar de que nuestro hijo no sienta que está perdiendo protagonismo con la llegado de ese nuevo hermanito o hermanita. Hay muchas medidas para facilitar su adaptación:

  • Hacerlo partícipe de la llegada del bebé, dejándole actuar como parte importante en la crianza del hermanito.
  • Permitirle que mire y acaricie al pequeño con cuidado tanto como quiera.
  • No variar sus costumbres o su rutina tras el nacimiento del hermano pequeño, así como evitar los cambios bruscos como el paso de la cuna a la cama, el cambio de habitación o de domicilio.
  • No hacer comparaciones entre un hermano y otro enfatizando las virtudes de uno y los defectos del otro. Además, es bueno advertir de ello al resto de familiares para que eviten este tipo de comentarios.
  • Pedir al resto de la familia o amigos que cuando vayan de visita, reparen en él, no sólo en el bebé.
  • No exigirle que sea un ejemplo para su hermano menor u obligarle a que ceda frente a lo que pide el menor para que no llore.
  • Encauzar positivamente las llamadas de atención. Si pide de nuevo el biberón o el chupete, lo mejor es optar por dáselo. Si los padres actúan con naturalidad ante ellas, comprobará que eso ya no le satisface y dejará de comportarse como cuando era más pequeño.

Hay muchos consejos y técnicas que nos ayudarán a combatir los celos infantiles en el embarazo y los primeros meses de vida del bebé. Además, recuerda que los especialistas pueden aconsejarte en función de la edad, como llevar el tema.

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