La fertilidad cambia de forma natural a lo largo de la vida reproductiva. Desde el nacimiento, el número de ovocitos disminuye progresivamente y, con el paso de los años, también cambia su calidad. Al mismo tiempo, el funcionamiento de los ovarios y del ciclo menstrual refleja cómo evoluciona la salud reproductiva, exista o no un deseo de embarazo.
Conocer estos cambios ayuda a comprender mejor el propio cuerpo, identificar posibles alteraciones cuando aparecen y tomar decisiones informadas sobre la salud reproductiva en cada etapa de la vida.
La fertilidad evoluciona desde el nacimiento
La mujer nace con un número limitado de ovocitos que disminuye de forma natural con el paso del tiempo. Durante la vida fetal, los ovarios llegan a contener entre 1 y 2 millones de ovocitos. Sin embargo, al alcanzar la pubertad, esa cifra se reduce hasta aproximadamente 300.000-500.000, como consecuencia de un proceso fisiológico de pérdida progresiva conocido como atresia folicular.
A partir de ese momento, en cada ciclo menstrual varios ovocitos inician su desarrollo, aunque habitualmente solo uno llegará a liberarse durante la ovulación. En total, se estima que únicamente entre 300 y 500 ovocitos completarán su maduración a lo largo de la vida reproductiva.
Este proceso explica por qué la reserva ovárica, es decir, la cantidad de ovocitos disponibles, disminuye progresivamente con la edad y constituye uno de los factores que más influyen en la fertilidad femenina.
Cómo cambia la fertilidad en las diferentes etapas de la vida
La fertilidad cambia de forma natural con el paso de los años. Aunque cada mujer vive este proceso de forma diferente, existen cambios que forman parte del funcionamiento normal del aparato reproductor.
- Adolescencia: durante los primeros años tras la primera menstruación es frecuente que los ciclos sean irregulares y que no todos sean ovulatorios, ya que el eje hormonal todavía está madurando. En la mayoría de los casos, esta situación se normaliza con el tiempo.
- Edad reproductiva: la ovulación suele producirse de forma regular y las probabilidades de embarazo son más altas. Sin embargo, tener ciclos regulares no garantiza por sí solo una fertilidad normal. La calidad de los ovocitos, el estado de las trompas de Falopio, la cavidad uterina o el factor masculino también influyen en la capacidad reproductiva.
- A partir de los 35 años: la disminución de la reserva ovárica se hace más evidente y también comienza a reducirse la calidad de los ovocitos. Como consecuencia, disminuyen progresivamente las probabilidades de embarazo espontáneo y aumenta el riesgo de alteraciones cromosómicas en los embriones.
- A partir de los 40 años: estos cambios se acentúan. La probabilidad de conseguir un embarazo disminuye de forma significativa y aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de alteraciones cromosómicas, debido principalmente al envejecimiento natural de los ovocitos.
- Perimenopausia y menopausia: los cambios hormonales se hacen más evidentes. Los ciclos menstruales se vuelven cada vez más irregulares y la ovulación va desapareciendo progresivamente hasta que finalmente desaparece con la menopausia.
¿Qué factores pueden afectar a la fertilidad además de la edad?
Aunque la edad es el principal factor que influye en la fertilidad femenina, no es el único. Existen otras situaciones que pueden afectar a la reserva ovárica o a la salud reproductiva y, en consecuencia, disminuir las probabilidades de embarazo.
Entre ellas se encuentran enfermedades ginecológicas como la endometriosis, determinadas cirugías sobre los ovarios, algunos tratamientos, como tratamientos gonadotóxicos, el tabaquismo o los antecedentes familiares de menopausia precoz. Además, la fertilidad también puede verse condicionada por otros factores, como alteraciones de las trompas de Falopio, enfermedades uterinas o, cuando existe pareja masculina, por el factor masculino.
Por este motivo, la valoración de la fertilidad siempre debe realizarse de forma individualizada, teniendo en cuenta la historia clínica, la edad y las circunstancias de cada mujer.
¿Por qué es importante cuidar la fertilidad en todas las etapas de la vida?
La salud reproductiva merece atención independientemente de si existe o no un deseo de embarazo.
Mantener las revisiones ginecológicas, consultar ante cambios del ciclo menstrual y adoptar hábitos de vida saludables contribuyen a cuidar la fertilidad y el bienestar general.
La fertilidad no comienza cuando aparece el deseo de ser madre ni deja de ser importante cuando este desaparece. Comprender cómo cambia a lo largo de la vida permite detectar posibles alteraciones de forma precoz y tomar decisiones informadas sobre la salud reproductiva.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que la fertilidad cambie con la edad?
Sí. La fertilidad evoluciona de forma natural a lo largo de la vida. La cantidad y la calidad de los óvulos disminuyen progresivamente con la edad, especialmente a partir de los 35 años.
¿Se puede estudiar la fertilidad aunque no quiera quedarme embarazada?
Sí. Conocer la reserva ovárica y el funcionamiento del ciclo menstrual puede aportar información útil sobre la salud reproductiva, incluso aunque no exista un deseo de embarazo en ese momento.
¿Cuándo conviene consultar con un especialista en fertilidad?
Es recomendable consultar cuando existen alteraciones persistentes del ciclo menstrual, ausencia de ovulación, dificultad para conseguir un embarazo o dudas sobre la salud reproductiva y las opciones de preservación de la fertilidad.