La selección embrionaria es uno de los procesos más importantes y complejos en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV). La decisión de transferir, vitrificar o descartar un embrión combina la experiencia de los embriólogos, criterios científicos y tecnología avanzada para identificar aquellos embriones con mayor potencial de implantación y capacidad de desarrollo evolutivo.
¿Cómo se evalúa un embrión?
Desde el momento de la fecundación, el desarrollo del embrión se monitoriza de forma continua en el laboratorio. De esta forma, los embriólogos pueden analizar diversos parámetros y características para determinar la calidad de los embriones.
Entre los principales criterios que se evalúan se encuentran:
- El número de células.
- La simetría entre ellas.
- El grado de fragmentación celular.
- La presencia de alteraciones, como la multinucleación.
Cuando el embrión alcanza el estadio de blastocisto, generalmente en el día 5 o 6 de desarrollo, también se evalúan estructuras más complejas, como:
- La masa celular interna, que dará lugar al futuro bebé.
- El trofoectodermo, encargado de formar la placenta.
- El grado de expansión del blastocisto.
Toda esta información permite clasificar los embriones según su calidad y estimar sus probabilidades de implantación.
Más allá de la morfología: la importancia del tiempo de desarrollo
En los últimos años, la evaluación embrionaria ha evolucionado gracias a la incorporación de tecnologías avanzadas como los sistemas time-lapse, como el EmbryoScope , que permiten monitorizar el desarrollo embrionario de forma continua sin necesidad de sacar los embriones de la incubadora.
Gracias a esta información, los embriólogos pueden detectar patrones de desarrollo asociados con una mayor o menor probabilidad de implantación.
Además, la incorporación de herramientas de inteligencia artificial como iDAScore también ayudan a complementar la selección embrionaria mediante el análisis automatizado de imágenes obtenidas con los sistemas time-lapse.
¿Qué embriones se transfieren, vitrifican o descartan?
Los embriones con mayor probabilidad de implantación suelen priorizarse para la transferencia embrionaria, aunque la decisión no depende únicamente de su calidad morfológica. En la selección embrionaria también influyen otros factores importantes, como la edad de la paciente, los antecedentes reproductivos, el número de embriones disponibles o la estrategia médica del tratamiento.
Los embriones viables que no se transfieren pueden conservarse mediante vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida que permite conservarlos para futuros intentos.
Sin embargo, no todos los embriones evolucionan correctamente. A veces, un embrión puede presentar un aspecto aparentemente bueno y aun así no considerarse apto para transferir o congelar. Esto se debe a que la valoración embrionaria no se basa únicamente en una imagen puntual, sino también en aspectos como su ritmo de desarrollo, el patrón de división celular o posibles alteraciones detectadas durante el cultivo.
La importancia de una valoración embrionaria integral
La selección embrionaria es un proceso altamente especializado cuyo objetivo es identificar los embriones con mayor probabilidad de implantación y de desarrollo evolutivo.
En Barcelona IVF combinamos la experiencia de nuestro equipo de embriólogos con las tecnologías más avanzadas de monitorización y análisis, que nos ayudan a analizar el desarrollo embrionario de forma precisa e individualizada.