La fase de estimulación ovárica en una FIV

Es cierto que cuando nos comunican que tendremos que enfrentarnos a una fecundación in vitro para poder ser padres, una vorágine de sentimientos nos inundan. Aunque podemos hablar de ilusión y miedo, principalmente.

Ilusión, porque posiblemente ese tratamiento sea nuestro último escalón para alcanzar el sueño de ser padres, y miedo, por volvernos a caer, de nuevo, en el mismo negativo de siempre.

No obstante, ese miedo y esa ilusión quedan eclipsados por la auténtica locura al comenzar la estimulación ovárica de nuestra FIV.

Comienzo de la FIV

Podemos empezar esta fase conociendo toda la teoría, conociendo otros casos y creyendo “que a nosotras no nos va a pasar, porque lo tenemos controlado”.

Siento deciros que no es así. Para nada. En absoluto.

Locura hormonal

La locura hormonal hay que pasarla, y punto. Y más vale que vayamos con la idea hecha de que nos echaremos a llorar sin motivo alguno a cualquier hora del día, y que pasaremos del llanto a la risa histérica. Que nos hincharemos cual globos a la vez que aparece algún hematoma que otro en nuestro abdomen.

Desgaste físico y psicológico

Porque la estimulación ovárica de una FIV es muy dura. Y no solo físicamente, ¡faltaría más! También psicológicamente, porque a todos los síntomas anteriormente citados, le sumamos la ansiedad de si estarán creciendo suficientes folículos, si tendrán un tamaño parejo, si sufriremos SHO (síndrome de hiperestimulación ovárica), si podremos tener la transferencia de embriones ese mismo ciclo, si nuestro endometrio estará creciendo bien, etc.

Por mucho que alguien empatice con nosotras, si no se ha pasado por ello, es imposible entenderlo.

Pero, ¿sabéis que? Somos mujeres fuertes y podemos con esto y con lo que nos echen encima. No siempre tendremos el apoyo que necesitamos, pero tenemos que mirar en nuestro interior y sentirnos arropadas por todas esas mujeres que, al igual que nosotras, están luchando por convertirse en mamás.

No estamos solas. Nos tenemos las unas a las otras y nuestro sueño está cada vez más cerca.

Colaboración con diariodeunamadreingeniera

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