La aventura de ser madre en una clínica de inseminación

Cumplí 39 años y con ellos llegó la fecha que hacía tiempo me había marcado como objetivo para ser madre. Me había prometido a mí misma de que si llegada esa edad no lo había conseguido, buscaría todos los medios para serlo independientemente de cómo fuera mi situación personal, laboral y sentimental. Así que me encontré con una buena situación personal y laboral, pero sin una pareja masculina. Afortunadamente ese detalle no fue un impedimento para mí y recurrí a una clínica de inseminación artificial.

Barcelona IVF, ¿por qué?

Acudí a Barcelona IVF después de consultar a varias personas conocidas que me hablaron muy bien de la clínica, tanto en los servicios ofrecidos como en el trato del personal y los médicos.

Buen trato y profesionales

En nuestra primera visita nos atendió, a mi compañera y a mí, el Dr. Olivares que nos explicó y asesoró de los métodos de inseminación y los pasos y protocolos a seguir. Tras realizarme los análisis y las pruebas para comprobar que todo estuviera bien, esperamos entusiasmadas  y ansiosas a mi siguiente menstruación para empezar el proceso. Cuando tienes un objetivo claro y una ilusión enorme no importa los inconvenientes que puede haber en el camino, como son las inyecciones en la barriga previas a la inseminación artificial, los nervios o los pequeños cambios de humor que puedan provocarte la preparación adecuada de tus óvulos. Cada mujer es diferente y su cuerpo responde de una manera específica, en mi caso las molestias fueron las mínimas.

Preocupados por el paciente

El día de mi primera inseminación lo recuerdo como un día bonito, con nervios, pero acompañada en todo momento por las enfermeras y por mi médico, el doctor Olivares, con el que hacíamos bromas para aliviar las tensiones del momento.

Inseminación artificial

Supongo que todas las mujeres que hemos pasado por este proceso de inseminación pensamos que nosotras nos vamos a quedar a la primera y a veces es así, pero no olvidemos que las probabilidades de embarazo son del 25%-30%, todo y preparando a nuestro cuerpo con fármacos indicados para ello. En mi caso no fui de las afortunadas de quedarme a la primera, pero evidentemente no supuso para mí una sensación de derrota, sino simplemente una cuestión de probabilidades ¿o acaso las mujeres que lo intentan de manera natural se quedan al primer mes? Algunas sí claro, pero no es el caso de la mayoría que pasan un tiempo intentándolo hasta que por fin aparece en el predictor las dos ansiadas y anheladas rayitas de test positivo.

Inseminación artificial, otra vez

Continué con una segunda inseminación y una tercera sin éxito, aunque en el caso de la segunda vez mis síntomas fueron los típicos de las embarazadas, con náuseas y olores. La menstruación se me adelantó una semana de manera inusual, siendo muy abundante y no habitual en mí, lo que me hace pensar que sí que hubo fecundación, pero mi cuerpo no la aceptó, aunque nunca lo podré saber a ciencia cierta.

Tras estas tres inseminaciones sin éxito y tras realizar otras pruebas, detectamos que tenía una trompa obstruida. Esto no imposibilitaba un embarazo, pero sí reducía las posibilidades de éxito en un 50%, con lo que tras asesorarnos con los doctores de la clínica de la mejor opción a seguir, nos decantamos por la fecundación in vitro para saltarnos el proceso de las trompas y aumentar las posibilidades de éxito.

Cambio de tratamiento

Podríamos haber continuado con las inseminaciones, pero llegados a este punto, mi compañera y yo, nos decantamos por esta segunda opción para asegurarnos, ya que llevábamos más de 6 meses intentándolo y los niveles de estrés ya habían subido un poco en mi caso.

Así que decidí tomarme un descanso aprovechando que venía el verano y en septiembre empezamos el proceso de la fecundación in vitro. Un proceso un poco más complicado porque hay que pasar por quirófano para una pequeña intervención, donde te extraen todos los óvulos que tus ovarios han podido producir con la ayuda de unas cuantas inyecciones en la barriga.

Fecundación in vitro

Transcurridos todos los pasos, habiendo ido todo muy bien, ya que mi cuerpo había respondido estupendamente al tratamiento, nos preparamos para el día de la transferencia del blasto a mi útero. Fue un momento muy bonito cuando vi por el monitor como una especie de gotita se alojaba en mi útero y me invadió una emoción enorme.

Probabilidad de embarazo

Tras este día, nos fuimos una semana de vacaciones para intentar evadirnos de la ansiedad que se produce en estos casos y a la vuelta nos enfrentamos al test de embarazo. Recuerdo esa mañana de domingo con muchos nervios, no queriendo hacer el test por miedo a un posible negativo. Pero finalmente realicé la prueba, esperamos y….¡¡dos rayitas rosas en el test!! Esta vez sí estaba embarazada.

El embarazo llegó

Os escribo estando de 3 meses y 3 semanas de embarazo, muy ilusionada con nuestra futura maternidad y con los típicos “miedos” de las mujeres embarazadas, pero esto ya sería un segundo testimonio de la aventura de los 9 meses del embarazo.

Desde aquí quiero agradecer a las enfermeras, a los doctores y doctoras y a todo el personal de Barcelona IVF que hayan hecho posible que dentro de unos poquitos meses haga realidad uno de mis mayores deseos. También quiero animar a todas esas mujeres que, sea cual sea su circunstancia, acuden a una clínica de inseminación. Me gustaría transmitiros todo mi apoyo y mis ánimos y felicitar a todas aquellas que lo conseguís en unos poquitos intentos, y también animar a todas aquellas que, como en mi caso, ha costado un poquito más. Al final lo que importa es tener por primera vez a tu bebé en brazos.

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